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6 claves para gestionar las emociones de los niños.

6 claves para gestionar las emociones de los niños.

6 claves para gestionar las emociones de los niños.

6 claves para gestionar las emociones de los niños.

 

 

Hay una relación muy estrecha entre el pensamiento,  las emociones y la forma en la que actuamos. Nuestro pensamiento genera una emoción relacionada a él y posteriormente actuamos en consecuencia a la emoción que sentimos. 

 

 

Por ejemplo, un niño de 10 años piensa que su mamá prefiere a su hermano (pensamiento), eso lo lleva a sentir envidia y enojo hacia su hermano (emoción) y entonces pelea con él en cada oportunidad, lo golpea y resalta sus defectos antes los demás (acción).

 

 

En términos generales podemos decir que los niños que se sienten bien, se portan bien. Su propio pensamiento o la forma en la que interpretan los hechos influye directamente en la forma cómo se sienten. 

Dependiendo de cómo se sienten es la forma en la que se comportan. Una forma de ayudarles a sentirse mejor y esto es validando sus emociones. 

 

 

Normalmente negamos las emociones y esto tiene un efecto negativo no solo en los niños sino en cualquier persona  a la que le ocurra. Negar las emociones es como eliminar el derecho a sentirlas. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que negar las emociones NO hace que desaparezcan. Siguen ahí y en algunos casos con más fuerza. Si no las dejamos salir, buscarán la forma de hacerlo.

 

 

Cuando negamos las emociones nos encontramos diciendo cosas como: “No puedes tener hambre hace apenas una hora que comimos”… “No llores no es para tanto”… “No estés triste, ya encontrarás nuevas amigas”. Sin duda son comentarios con una buena intención, porque queremos contribuir a que se sientan mejor, sin embargo, suelen tener el efecto contrario. La persona se siente incomprendida y molesta porque no se le permite sentir lo que de forma natural siente.

Lo correcto es validar las emociones de los niños para educarlos desde el respeto y el amor, todo esto con el fin de ayudarles a desarrollar una adecuada inteligencia emocional.

 

 

Entonces ¿qué significa validar las emociones de los niños? básicamente significa respetarlas y aceptarlas. Suena sencillo, pero para muchos padres y tutores no es tan fácil a como suena.

 

 

¿Qué hacer para gestionar las emociones de mis niñ@s?

 

 

1. Primero, escuchemos con atención.

 

 

 

Escucha a tu hijo con tus ojos, con tu corazón y tus oídos.

 

 

Esto significa estar presentes en el momento, no solo físicamente sino que también nuestra mente esté presente. Escucha realmente lo que te dicen. Trata de no interrumpir ni emitir juicios al respecto. Permíteles desahogarse y hablar tanto como necesiten.

 

 

Cuando tus hij@s te quieren platicar algo importante para ellos, deja lo que estás haciendo y míralo a los ojos, siente con él o con ella y asegúrate de escuchar no solo con tus oídos si no con todo tu cuerpo. Es decir, que tu lenguaje corporal sea coherente con lo que dices, que sea el de alguien que realmente está escuchando.

 

 

2. Practica la empatía.

 

 

Lo que para tu hij@ es importante también lo debe ser para ti porque lo amas, así de simple. Comparte sus tristezas y alegrías aunque sean diferentes as las tuyas.

 

 

No pretendas que tenga tus mismas alegrías y preocupaciones. Recuerda que éstas varían dependiendo de la edad, la situación emocional, la madurez, etc.… es lógico, pero se nos olvida. 

 

 

Una de las mayores preocupaciones de una niña de 5 años es que su amiga ya no quiere serlo más o que quizá le dijeron que su dibujo está feo. Eso es un verdadero dolor para ella. Por otro lado, quizá a un adulto que está a punto de perder su casa le parezca ridículo  el problema de la niña. Sin embargo ambos enfrentan algo doloroso o preocupante según sus circunstancias y su madurez.

 

 

Mi punto es que NUNCA le quites valor a un problema, una preocupación o  una alegría de tus niños. Respeta cada una de ellas porque es lo que les toca a su edad. No es más grande el problema de una casa para un adulto que el problema con su amiga para una niña de 5 años. 

Como ya mencioné anteriormente, cada quien tiene situaciones de acuerdo a su edad, a su maduración y al rol que desempeña. 

 

 

Ponte en los zapatos de tus hijos. No pienses como adulto, piensa como tu niñ@.

 

 

Revisa nuestro artículo sobre cómo La gratitud forma niños empáticos, respetuosos y felices.

 

 

3. Acepta sus sentimientos con una palabra. 

 

 

Faber y Mazlish en su libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen”, nos sugieren emplear palabras cortas y sonidos que muestren aprobación ante lo que los niños nos comentan. Por ejemplo: “ 0h”… “Mmmm”.. “Ya veo”… etc.

 

 

Esto les hará saber que estamos escuchándolos de verdad e interesados en lo que dicen. NO les dejará sentirse juzgados ni tampoco interrumpidos. 

 

 

 

Ayuda a tus hijos a gestionar sus emociones.

 

 

4. Dale nombre a las emociones

 

 

Otra parte clave para el proceso de aceptación de las emociones en los niños es darle nombre a las emociones. Es decir, dile a tu niñ@ cómo se llama lo que siente. Por ejemplo: si es enojo, tristeza, decepción, frustración, etc. 

 

 

El primer paso para gestionar nuestras propias emociones es identificarlas, necesitamos saber lo que sentimos. Esta es una forma de enfrentarse a ellas y darnos permiso de sentirlas. 

 

 

5. Déjale que viva la emoción.

 

 

Las emociones son parte de nuestra vida. No podemos evitarlas y ni deberíamos esconderlas. Aunque las neguemos o las escondamos NO desparecen, estarán ahí y buscarán  la forma de salir. Lo que sí necesitamos es aprender a gestionarlas. Por eso déjales que vivan la emoción y acompáñalos en el sentimiento.

 

 

Si están tristes deja que sientan la tristeza. Si están enojados, tienen derecho a estarlo. Enséñales que tienen derecho a sentir todas las emociones, es normal. También es importante enseñarles cómo manejarlas para que no se salgan de control. Que no se lastimen ellos ni lastimen a lo demás. 

 

 

Estoy convencida que no hay emociones negativas. Lo que puede ser negativo es lo que hacemos cuando las sentimos y no las sabemos gestionar. Todas las emociones tienen un propósito. La película infantil “Intensamente” Nos lo deja muy claro. Si no las visto, es una buena opción para verla en familia y entender un poco de lo que pasa con ellas.

 

 

El coraje te puede dar la fuerza para salir adelante en una situación específica o te mueve a la acción. El miedo a veces paraliza, es cierto, pero también te mueve cuando estás en peligro y te permite protegerte. Así podría seguir con cada emoción de las que se consideran negativas, pero como vemos tienen una función y si aprendemos a destinarlas las podemos aprovechar para nuestro beneficio.

 

 

Normalmente vemos la tristeza, el enojo o la  frustración como emociones negativas y no nos permitimos sentirlas nosotros mismos ni por supuesto a nuestros niñ@s. Por ello de pronto nos encontramos diciendo algo así como:  “No estés triste, ya se te pasará”. “No te enojes, no fue su intención”. 

 

 

Bueno el verdadero mensaje detrás de las frases es de negación . Cuando las decimos le negamos al otro el derecho de sentirlas y eso solo empeora la situación. Es una situación de cero empatía. Por lo tanto la persona se siente peor pues no se siente comprendida. Sus sentimientos se ve minimizados y sin importancia, por lo tanto pueden pensar: “Si lo que siento no es importante, yo tampoco lo soy”. 

 

 

6. Utiliza técnicas para liberar su emoción

 

 

Algunas emociones necesitan ser liberadas para ayudarles a gestionarlas. Por ejemplo el enojo. Esta es una de las emociones  que se siente con mayor intensidad y  puede llevarnos a hacer cosas que realmente no queremos hacer. Por ello es muy importante aprender a gestionarla.

 

 

Algunas técnicas son:

 

 

A) Desahogo del enojo con un cojín. Di algo como: “Saca todo tu enojo con el cojín”… “Se vale estar enojado, sácalo”, etc.

 

 

B) Demuestra tu coraje dibujando. Puedes decir algo como “Dibuja qué tan enojado estás”.

 

 

C) Usa su imaginación a tu favor. Muy útil en casos de frustración o aburrimiento, aunque también puede ser usada en otras situaciones.

 

 

Si está frustrado porque no puede tener otra paleta después de que se ha comido dos, puedes decir algo como: “me encantaría poderte dar otra paleta como la anterior… no… mejor una paleta gigante, imagínate que tuviera unas 1000 bolitas de chocolate y que tuviera 20 sabores diferentes, ¿Que sabores te gustaría que tuviera?. Eso lo va a distraer, ya NO sentirá que sus deseos fueron ignorados y podrá satisfacer sus deseos con la imaginación.

 

 

Por último, cabe recalcar que los niños no son robots y puede ser que no respondan de la misma manera a todas las estrategias que implementemos y que tampoco nos funcionen todo el tiempo. Puedes usar tu creatividad para ir encontrando las formas de ayudarles a gestionar sus emociones sin negarlas. 

 

 

¡¡Hasta la próxima!!